“Sinestesia”

No pasa nada, era una frase bonita sin más”. Esto fue lo que escribí para ti mientras todavía paladeaba con tristeza el color de tu último beso.
Desde entonces no he dejado de pensar en que ya no existe frase en toda la literatura universal que te haga justicia, que no encuentro ya la forma de saciar en palabras el hambre que en mí despiertas cuando estallo en pedazos y cierro las piernas .
Que la poesía escrita en mis libros más cuidados, ahora la leo en los puntos cardinales de tu cuerpo porque recorrerte de norte a sur sin perderme en el camino que va hasta tu ombligo se ha vuelto mi misión imposible. Porque besarte ha sido la única manera de entender una sinestesia, ya que tus labios se han convertido en mi color favorito.

Todavía no he encontrado un pegamento lo suficientemente fuerte para pegarme los trocitos que me arrancas cuando así tan fugazmente cómo llegas, te vas. Todavía no he dado con la fórmula secreta para que las despedidas en tus brazos no sean tan dúlcemente amargas. Porque eres la puta gloria de lo efímero pero también la más pura sensación que a éste lo define.
Porque somos ese paréntesis en el medio de un texto y esa sonrisa en medio del sexo. Porque no dejo de soplarte y de cumplirte y estas ganas de hacerte mío no hacen más que planificar las mil maneras de huirte que siempre terminan contigo.

IMG_mh6kfx

Anuncios

“Miedo a las alturas”

IMG-20181110-WA0006Sueño con dejar de tener miedo a las alturas.
Altura es tropezarse con tus ojos cuando abro los míos por la mañana .
Altura es viajar entre tus pliegues con billete de ida pero sin vuelta por saber a ciencia cierta que una vez toque la constelación de tus lunares solo voy a desear perderme en ellos.
Altura no solo es desnudarte con palabras y vestirte con sonrisas , es mucho más que eso. Es rozar tu firmamento de locura y estrellarme entre tu cielo, colocarme entre tus sombras sin permiso y hacerme un hueco en tus inviernos.
Mi miedo a las alturas, es a ti, a mis maletas vacías y a mis lágrimas llenas.
Tu piel, mi vértigo favorito.

(Tú), última bala

Lo recuerdo como si fuese hoy, después de dos días con la pistola en la mano apretaste el gatillo y saltamos por los aires oficialmente.
Y quedó para siempre en mis retinas la imagen de tu egoísmo en un abrazo. Y esa última bala que me atrevesó en cuestión de segundos al cerrar la puerta tras de ti.

IMG_20171205_142745Le arranqué esa hoja al calendario y un otoño después la piso con la misma indiferencia con la que nos trataste.

“No te enamores”

Todos vemos la vida desde nuestra personal y por tanto sesgada perspectiva. Todos nos montamos películas cuando nos enamoramos o esa persona que nos ha hecho clic nos corresponde. Es inevitable, las hormonas nos manejan a su antojo sin permitir que llevemos el control. Nos muestran tonalidades cálidas por doquier y es justo lo que necesitamos en esos momentos, respirar el perfecto aroma de esa persona, mitad real, mitad fruto de la hormona del amor, la oxitocina y su fundador, el hipotálamo. Pero siempre y sin excepciones, llega el despertar, el fenómeno de “soy persona y tengo defectos”, ese instante en el que saltan las alarmas, reconocemos sus fantasmas, nos saluda la mierda del otro y debemos abandonar la luna para plantar nuestros pies en la Tierra. Pero, qué pasaría si empezásemos una relación teniendo ya todo eso muy presente? qué sucede cuándo ya has visto sus fantasmas desde un inicio y te han entrado unas ganas terribles de acariciarlos de por vida?

Es cierto que todo ser humano, una vez llega a su casa tras una cita con esa persona, empieza a rehacerla una y otra vez y a recordar las sensaciones y emociones que ha sentido y como consecuencia, sigue formándose una imagen del susodicho, he aquí el núcleo del error. Tendemos a alejarnos de la realidad cuando lo hacemos y aderezamos los recuerdos con un toque de nuestra cosecha de bolsillo. Mas dejemos a un lado la estructura que fabricamos en nuestras camas, con nuestra almohada y ese pijama de franela tan calentito y vayamos a la sensación que lo desencadenó absolutamente TODO. Al preciso escenario del crimen, a dónde nos crecieron alas para permitirnos volar. Volvamos a la primera mirada, al primer intercambio verbal, a cuando nos cogió la mano por primera vez, a cuando se mordió los labios y vislumbraste el deseo en ellos. Volvamos al primer abrazo, al primer beso, a la vez primera en que la espuma del café resultó una serendipia mayor que la mismísima cafetería al quedarse posada  de esa manera tan exageradamente entrañable sobre su barba. Recordemos el primer encuentro sexual, el incendio en la ropa interior, en la piel y en las sábanas, el orgasmo, la respiración agitada tras éste, la sonrisa que intercambiáis tras reconocer en el sexo el más puro y libre placer. Quédate con esas incontables veces en las que llegaste a la asfixia riendo con lágrimas en los ojos. Con las conversaciones profundas sobre las metas que tenéis, sobre el futuro y la belleza de su incertidumbre… VIVE esa discusión que terminó en llamas entre sus brazos y su entrepierna y en querer arrancaros la ropa. Quédate con los gestos que os delatan juntos y saboréalos. No vayas más allá de lo que la realidad te muestra si lo que quieres es ser feliz. Hay algo que es más valioso que el futuro, y es el presente.

Qué pasaría si empezásemos una relación teniendo muy presente todo esto? …. que enamorarme de alguien como él, llevaría tan solo una mirada entre muchas otras.

“Dulce anestesia”

Aritmética en noviembre.

Como después de cada octubre, ha empezado noviembre un año más. No es un noviembre más, sino mi noviembre, el primero después de los cinco precedentes. Y es que no es el sexto, sino el primero. En 365 días parece lógico pensar que pueden ocurrir infinidad de cosas, pero queriendo ir más allá de la lógica y atravesando mis barreras terrenales para adentrarme en mi tan familiar mente estrellada, compruebo deliberadamente que en 365 días, efectivamente, pueden pasar muchas cosas o ninguna. Este noviembre es el claro ejemplo de que como bien dijo John Lennon, “la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Hace un año mis planes eran serios, programados, rutinarios, lejos de mi. Hace un año contaba con 26 otoños. Me levantaba perezosa, besaba una espalda, me preparaba una taza de café y me agarraba a un libro con la esperanza de encontrarme allí. Soñaba en voz baja, me miraba al espejo sin verme, me vestía sin oportunidad a que me desvistieran y lloraba sin lágrimas. En el tiempo en el que la Tierra tarda en dar una vuelta completa alrededor del sol, a mí no me sucedía absolutamente nada. Y es que nada puede serlo absolutamente todo para alguien que piensa que la lluvia le pertenece entre las mantas. Así que, me pasaba todo y la nada a la vez.

Hoy, es noviembre, tengo 27 y los cuento en primaveras y no en otoños y la lluvia me pertenece más que nunca. Y se da la preciosa casualidad y causalidad, de que mientras madre Tierra tardaba sus 365 días y 6 horas en completar su movimiento de traslación, yo apenas he tenido tiempo de pararme a pensar en ello. Me levanto cada mañana y te beso en el teléfono pero con ganas de dejarme los labios en los tuyos. Me miro en el espejo y me veo, me preparo mi café y me sumerjo en mis libros dónde también me encuentro. Es increíble cómo perder se puede convertir en una victoria, y es que ya que estamos por citar, como bien decía Julio Cortázar, “hay ausencias que representan un verdadero triunfo. ”

La vida pasa y yo hago planes y ellos me hacen a mí. La vida, caprichosa como nadie nos sacude a su antojo, nos limita y nos seduce poniéndonos la miel enfrente de los labios. Es noviembre de 2018, y ahora la  vida es eso que pasa cuando tú sonríes.

“Dulce anestesia”.

Dicen

Dicen que las caricias crean adicción y que la piel tiene memoria, que perdona la quemadura pero no la olvida.
Yo solo digo que tu boca ha bebido cada uno de los centímetros de mi piel hasta embriagarse,
que has borrado su memoria con las yemas de tus dedos
y que has descubierto América en mi espalda con los besos más sinceros.

Dicen que no se puede volar sin alas,
Y que el hombre llegó a la luna,
Y yo les digo que desde tus labios se puede rozar el cielo en un segundo
Y que a la luna se llega entre los atajos de tu cuerpo.

Dicen que los silencios son incómodos, y que una hora tiene sesenta minutos.
Sin embargo desde que el reloj nos señala caprichoso, el tiempo se ha convertido en relàmpago , en abrir y cerrar de ojos.

 

08bf3c05d7f95b3391008344e1c34ae2

Preguntas

Das un salto hacia atrás y caes nuevamente. Y tienes miedo de ti misma. Y te preguntas si llegará el momento en el que no seas quién firma esas lágrimas, si podrás ofrecer estrellas sin que tengan que aguantar tu tormenta.

Has vuelto a la culpabilidad, al ruido mental, a subirte a tu particular cuerda en la que compiten el equilibrio y tus fantasmas.
Al dolor en las sábanas, al silencio que te estalla en la cara, a las miradas que se pierden en la nada y a las caricias que buscan borrar daños en la piel y piden perdón a gritos.

Esta vez es diferente a todas las anteriores. Tú lo eres también.

IMG_20181003_140624